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PROFESIONALES SIN PROFESIÓN. |
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07 de Junio de 2009 |
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| - No hay fotomontaje, no hay photoshop, sólo están ligeramente borrados los teléfonos de estos cinco rótulos, para evitar discusiones. Esta foto es real, tomada el 06 de Junio de 2009 en una calle de Jurica, en Querétaro. La mayoría de estos corredores, perdón, profesionales inmobiliarios, pertenecen a AMPI. (Asociación Mexicana de Profesionales Inmobiliarios) ¿Dónde está AMPI? ¿AMPI permite que sus asociados realicen este tipo de canibalismo entre ellos?¿Es una nueva forma de hacer corretaje inmobiliario? NO. Esto es auténticamente El Anticorretaje. Veamos porqué: Todo propietario, en los primeros días al salir a la venta, pone su manta que dice "Trato Directo", y casi siempre a los cuantos minutos, comienzan las llamadas de muchos interesados, excepto de compradores que quieran comprar en Trato Directo, sino más bien de decenas de corredores que hacen todo menos corretaje (más adelante veremos porqué) y que como vemos la idea es ganar el mejor pedazo de barda de la casa, y colgar el tendedero en perjuicio de compradores y propietarios. Este propietario que felizmente pensaba recibir llamadas de compradores y posiblemente ahorrarse una comisión, se percata que los telefonazos son de agentes que le juran tener a un comprador, y él les contesta que si se lo traen, él les pagará la comisión, pero que ni sueñen que les dará la exclusividad, y que si quieren colgar un rótulo, no hay inconveniente. En lo anterior, no hubo contrato firmado, no hubo compromiso serio del dueño hacia sus "corredores", y pasará que al momento de vender, las discusiones no se acabarán. Así resulta ser, y entonces comienza la rebatinga de la colgada de rótulos y mantas, Rebatir significa: rechazar o contrarrestar la fuerza o violencia de alguien, lo cual en términos folklóricos es que le hemos denominado Rebatinga, y en efecto, uno de estos personajes que acaba de colgar su pedazo de lona, está ahí con la idea definitiva, clarísima y despiadada, de intentar quedarse con el comprador y no compartirlo con nadie, tratando a como de lugar de perseguir el 100% de la comisión. No existe en su mente la idea de realizar una operación compartida donde, el que tiene el inmueble se quede con el 50% de la comisión, y el que trae al comprador se quede con el otro 50%, como en cualquier país civilizado del mundo. El propietario como en este caso, se supone que al no dar la exclusividad deberá respetar el registro de clientes, sin embargo aquí comienza lo emocionante... Un comprador pasa por enfrente de esta casa, y el no lo sabe, pero si se le ocurre llamar a quien sea de los cinco, acaba de abrir la caja de Pandora, y la verdad me permito desearle sinceramente que salga bien librado de lo que le voy a platicar. Usted llama al primero, y le pregunta cuanto vale la casa, y le contestan que tres millones, le habla al segundo, y le dirá que 2.9 millones, le habla al tercero y le dice que 3.2 millones y así sucesivamente. Difícilmente le darán el mismo precio. Con el primero la casa tendrá 500 m2 de terreno, con el segundo 510, y con el tercero 524. Si tiene la cándida reacción de dar su nombre verdadero, entonces ya está en un problema porque usted verá la casa con el que le haya caído mejor, o el que le haya dado el mejor precio con el terreno más grande, pero el segundo, tercero, cuarto y quinto "corredor", (ojo... no son corredores) van a tratar por todos los medios de registrar su nombre con el propietario, así lo lleve el primero. Tuve el caso de una amiga que fue "registrada" por una "corredora", y a esta amiga se le ocurrió decirle que ella no era clienta de nadie en especial, a lo que la "corredora" le contestó que entonces de su cuenta vería la forma de que no pudiera hacer la compra. El hambre, el canibalismo, la falta de ética, y el atropellamiento prevalecieron en todo momento por parte de esa "corredora", y mi amiga tuvo que doblar las manos y seguir de algún modo en el juego de esa "corredora" si quería la propiedad. Paralelamente al propietario y sin imaginárselo, le comienza la amenaza de un posible doble o triple pago de comisión, pues uno lo lleva y lo registra, pero otro lo registró por correo electrónico unas horas antes, aunque no haya tenido respuesta del propietario, y entonces ese comprador ya es pertenencia de dos "corredores" sin sospecharlo siquiera, y el dueño del inmueble, tendrá que ver como resuelve o se libra de un doble pago de comisión o de una demanda por no pagar sobre un registro de un cliente que ya compró. El propietario de ese inmueble está todavía feliz, porque "ha puesto a competir a cinco corredores" por la venta de su casa, creyendo que la venderá mejor y más rápido que nadie. Los cinco "corredores" (los puse entre comillas para aclarar adelante la idea), están en la rebatinga o sea: Rechazando o contrarrestando la fuerza o violencia de su oponente que es en este caso, imagine usted...¡Sus propios colegas! Vuelvo a preguntar... y mientras esto sucede...¿Dónde está AMPI? Bueno si estos "Corredores" están felices canibalizándose, no hay motivo para que AMPI intervenga. Ellos están felices comiéndose los unos a los otros, pero adivine querido lector lo que sucederá como final de esta historia de Canibalismo entre Anticorredores Inmobiliarios. Y ahora si entro al tema que me preocupa y me ocupa. El público consumidor de servicios inmobiliarios, que merece todo mi respeto, requiere una sola cosa, y quizás no el de mis colegas que no han madurado el tema: Comprar sin sobresaltos la futura casa de sus sueños, y hacerlo de una manera tranquila y con paz mental, y el Propietario venderla en el mejor precio, en el menor tiempo, y de igual modo sin tropiezos ni chismes, ni problemas de controlar a cinco caníbales..., perdón a cinco "corredores"... perdón a cinco... ¡No se como bautizarlos! y que quizás en el final de este artículo trataré de llegar a una definición exacta. Este público consumidor, debe exigir, debe conocer, y debe prever las consecuencias de actuar más por impulso que por conocimiento, es decir que lo primero es que si una casa como esta le interesa comprarla, y tiene más de un rótulo, no de su nombre verdadero, y registre cualquier otro que no lo comprometa. Hable de un teléfono que sea de caseta telefónica para no tener problemas de que lo identifiquen. En pocas palabras quede en el anonimato, hasta que se decida por uno solo de los cinco, pues de lo contrario le garantizo que va a padecer su compra en lugar de disfrutarla. Haga toda esta maroma en lo que AMPI resuelve si debe permitir que algunos de sus asociados sigan molestando al público con estas actuaciones. Si usted es el propietario y piensa tener un tendedero de rótulos como el de la foto, le recomiendo que antes de hacerlo, mejor verifique quien está en AMPI, en un sistema de bolsa inmobiliaria, donde compartan las operaciones en su beneficio, y contrate el mejor de los cinco para que éste atraiga la atención no de otros cuatro dizque "corredores" que lo que menos hacen es corretaje, sino que motive al resto de la membresía a traer a sus compradores y en lugar de que cinco individuos con instintos caníbales intenten vender su casa, tenga usted a su servicio a 50, 60, 100 o más de los miembros de AMPI que si están haciendo corretaje auténtico y compartiendo operaciones, uno teniendo la casa, y otro trayendo al comprador. Como corolario le diré a usted querido propietario, que cinco rótulos en su casa, generan una imagen de desesperación de su parte, y hace que el comprador se lleve la impresión de que la zona está sobre ofertada, que eventualmente hay problemas en la colonia, y que es mejor comprar en otro lugar u ofrecerle por su casa pesos de a tostón. La realidad es que hay más mantas que casas en venta, pero si usted querido lector es vecino de este propietario con cinco mantas, dígale que su actuación está trayendo como consecuencia una reducción en el precio de la zona, y un daño patrimonial indirecto, pero inmediato. Si por otro lado, usted como dueño, ha optado por el Trato Directo, se vale, no tiene nada de malo, adelante, pero le sugiero que para evitar decenas de llamadas de agentes, de corredores y de caníbales, le ponga a su manta una leyenda abajo de donde dice Trato Directo, y que diga: "Corredores Abstenerse". Con eso recibirá menos llamadas y sabrá que el teléfono sonará cuando sea verdaderamente un comprador directo. Este canibalismo al que me he referido en este artículo, le hace mucho daño al que compra, al que vende, pero sobre todo ha destruído la profesión del corretaje inmobiliario en las zonas, o en las ciudades donde han proliferado estos tendederos de mantas. No hay nada que niegue que estos agentes (no corredores porque no hacen corretaje) sepan mucho de asuntos inmobiliarios, y que sean profesionales, pero la mala noticia, es que hoy están deambulando en la calle como profesionales sin profesión. Y después de no saber como llamarles con precisión durante todo este artículo, esta es la forma como he decidido bautizarlos... PROFESIONALES SIN PROFESIÓN, pues a la profesión, ya la aniquilaron.
Claudio Márquez Passy -
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